“Me golpearon y me dijeron que me iban a matar”

2010
01.17

Enfundado en su chompa de cuero negra, el ex comandante habla de su pasado. A ratos parece que quisiera olvidarlo, pero luego piensa que no, que es mejor contar un pedazo del pasado de la izquierda.

¿Desde cuándo se involucró con el M-19 y por qué?
Fui uno de sus fundadores. En su proyecto concurrimos muchas personas de distintas crisis políticas: el desencanto electoral por el fraude de 1970,  la  lucha armada que se planteaba solo como resistencia campesina y la  lucha personificada en el guevarismo, que decía que las condiciones estaban dadas y que bastaba solo un poco de esfuerzo para encender todo. Proponíamos que la revolución solo era posible en la medida en que acudiéramos a nuestras raíces históricas.

¿Se trataba de construir un imaginario diferente?
Por eso hablamos de recobrar la tradición bolivariana y gaitanista, que en ese momento eran una herejía. Incluso, al principio, la izquierda tradicional creía que éramos de la CIA.

La idea era romper esquemas…
También vimos que era necesario empezar un diálogo con la población. Para ello modificamos elementos del lenguaje. Durante mucho tiempo fuimos una propuesta con elementos de propaganda armada y abriéndose paso a una nueva ideología revolucionaria en Colombia. En la búsqueda de esa nueva ideología encontramos que el elemento fundamental en Colombia no era el socialismo, sino la lucha por la profundización de la democracia.

¿Cuál era la principal herejía?
Que solo con el diálogo entre nosotros y con el pueblo podíamos encontrar un camino cierto. Partimos del reconocimiento de nuestra realidad histórica para reinterpretarla y proyectarla.

¿Esa reinterpretación significó alejarse de la izquierda tradicional?
Sí. Muchos decían que el M-19 no tenía ideología. Pero no era cierto. Lo que pasa es que donde había más búsquedas ideológicas era en el M-19. Tanto que en 1979, diez años antes de que cayera el Muro de Berlín, ya habíamos proclamado la democracia.

¿Se consideran ustedes los impulsores de la Asamblea de 1991?
En 1989 funcionaron unas mesas de análisis y concertación en las que toda la nación estuvo discutiendo un paquete de reformas. Para consolidar este proceso se pactó con los candidatos presidenciales del Partido Liberal sobre  la convocatoria a una Asamblea. Se podría decir que lo hicimos sobre un cheque postfechado que se firmó en enero de 1990. César Gaviria cumplió con el pacto.

¿Esta Constitución le permitió reflotar a Colombia?
Se reconstruyó una democracia inacabada. pero que señala un rumbo. Nosotros resistimos entre 1978 y 1982 al gobierno de Turbay. Persona que cogían en ese tiempo era seguro que la torturaban.

¿Lo torturaron a usted?
Sí. La mía fue pequeña.

¿A qué llama tortura pequeña?
Me golpearon, me dispararon al aire y dijeron que me iban a matar. Pero si esto se compara con lo que vino después, era una ridiculez.

¿Extraña sus tiempos de guerrillero?
Para nada. Pero no estoy avergonzado ni me sentí sacrificado.

¿Participó en acciones?
No voy a decir como otros que fui solamente un ideólogo.

¿Recuerda alguna acción?
Como miembro de dirección participé en varias acciones, aunque no necesariamente en primera línea. Estuve en la preparación y planificación de lo de la Embajada de la República Dominicana. Supe también que iba a ocurrir -y así se lo dije a la Corte Suprema de Justicia- lo del Palacio de Justicia.

Carlos Villacís
cvillacis@telegrafo.com.ec
Periodista – Redacción Quito

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